El cultivo de hongos requiere un control riguroso del entorno, incluyendo factores como la temperatura, la humedad y la ventilación. Ambos, el sistema de microaspersión y el de humidificación por ultrasonidos, pueden ser efectivos para controlar la humedad en la sala de fructificación. La elección entre uno u otro puede depender de varios factores:

  1. Microaspersión: Este sistema dispersa finas gotas de agua en el aire para aumentar la humedad. Tiene la ventaja de ser generalmente más barato y más fácil de instalar y mantener que los sistemas de ultrasonidos. Sin embargo, la microaspersión puede crear un ambiente demasiado húmedo si no se controla adecuadamente, lo que puede conducir a problemas con el moho y las enfermedades fúngicas. Además, las gotas de agua pueden ser demasiado grandes y pueden mojar la superficie de los hongos, lo que puede afectar su calidad.
  2. Humidificación por ultrasonidos: Este sistema utiliza vibraciones de alta frecuencia para producir una niebla de microgotas de agua, que luego se dispersa en el aire para aumentar la humedad. La principal ventaja de este sistema es que puede proporcionar un control más preciso de la humedad y una distribución más uniforme de la humedad en el aire. Además, las microgotas de agua producidas por este sistema son generalmente más pequeñas que las producidas por la microaspersión, lo que reduce el riesgo de mojar la superficie de los hongos. Sin embargo, los sistemas de ultrasonidos suelen ser más caros de instalar y mantener que los sistemas de microaspersión.

En última instancia, la elección entre estos dos sistemas puede depender de factores como tu presupuesto, el tamaño de tu operación de cultivo, las especies de hongos que planeas cultivar y las condiciones ambientales específicas de tu localidad. Es posible que quieras consultar con un especialista en cultivo de hongos o un ingeniero agrícola para obtener asesoramiento específico para tu situación.

Coonsideraciones del sistema de microaspersión

La presión necesaria para un sistema de microaspersión puede variar dependiendo del diseño específico del sistema, la configuración de las boquillas, la altura de montaje y la cobertura que se desea alcanzar. Como regla general, los sistemas de microaspersión suelen requerir una presión de agua de al menos 15 a 30 psi (libras por pulgada cuadrada) para funcionar correctamente y, si trabajas en una finca de cultivo aislada, requerirás de motores que te aporten esta presión, con su respectivo mantenimiento,

Debes tener en cuenta que una presión demasiado baja puede resultar en una cobertura insuficiente y una dispersión de agua irregular, mientras que una presión demasiado alta puede causar una atomización excesiva o dañar el sistema. Por lo tanto, es importante dimensionar y ajustar correctamente el sistema de microaspersión para garantizar un rendimiento óptimo.

los sistemas de microaspersión pueden tener problemas con la acumulación de cal. La cal, o carbonato de calcio, se encuentra a menudo en el agua, especialmente en áreas con agua dura. Cuando el agua pasa a través del sistema de microaspersión, la cal puede depositarse en las boquillas de los aspersores y en otras partes del sistema. Con el tiempo, estas acumulaciones pueden obstruir las boquillas y reducir la eficiencia del sistema.

Además de obstruir las boquillas, la cal también puede corroer o dañar algunos de los componentes del sistema, lo que puede resultar en fugas o mal funcionamiento. Por estas razones, es importante realizar un mantenimiento regular del sistema de microaspersión, que puede incluir la limpieza o el reemplazo de las boquillas y otras partes del sistema que puedan verse afectadas por la acumulación de cal.

En algunos casos, puedes considerar el uso de un tratamiento de agua para reducir la dureza del agua y prevenir la acumulación de cal. Sin embargo, estos sistemas pueden ser costosos y pueden no ser necesarios en todas las situaciones. Consulta con un especialista en sistemas de riego o un proveedor de servicios de agua para determinar la mejor solución para tu situación específica

En los sistemas de humidificación por ultrasonidos:

Los sistemas de humidificación por ultrasonidos también pueden verse afectados por la acumulación de minerales, incluyendo la cal. Estos sistemas funcionan al vibrar a una frecuencia ultrasonidos que convierte el agua en una fina niebla. Sin embargo, si el agua utilizada contiene altos niveles de minerales (como en el caso del agua dura), estos minerales pueden acumularse en el nebulizador (la parte del humidificador que produce las vibraciones ultrasonidos) y reducir su eficacia con el tiempo.

Además, la niebla producida por el humidificador puede depositar minerales en las superficies cercanas, incluyendo los hongos que se están cultivando. Esto en general no va a afectar a la calidad de los hongos, aunque dependerá si son especies de crecimiento lento (se depositará mas cal) o son son especies de crecimiento rápido.

Para mitigar estos problemas, se podría utilizar agua destilada o un sistema de tratamiento de agua para reducir el contenido de minerales en el agua que se utiliza en el humidificador. Lo veremos en otra publicación: sistemas de tratamiento de agua.